En 1960 DeRose comenzó a enseñar en una conocida sociedad filosófica. En 1964 fundó el Instituto Brasileño de Yôga. En 1969 publicó su primer libro (Prontuário de Yôga Antigo), que fue elogiado por Ravi Shankar, la Maestra Chiang Sing y otras autoridades. En 1975, ya consagrado como un profesor sincero, encontró el apoyo para fundar la Unión Nacional de Yôga, la primera entidad en congregar instructores y escuelas de todas las modalidades de Yôga, sin discriminación. Fue la Unión Nacional de Yôga la que desencadenó el movimiento de unión, ética y respeto mutuo entre los profesionales de esa área de enseñanza. Desde entonces, la Unión creció mucho y cuenta hoy con cientos de escuelas, en varios países de América y Europa.

En 1978 DeRose lideró la campaña por la creación y divulgación del Primer Proyecto de Ley para la Reglamentación de la Profesión de Profesor de Yôga, que despertó gran movimiento y acalorados debates de norte a sur del Brasil. A partir de la década del setenta, introdujo los Cursos de Extensión Universitaria para la Formación de Instructores de Yôga en prácticamente todas las Universidades Federales, Estatales y Católicas.

En 1980 comenzó  a dictar cursos en la propia India y a enseñar a instructores de Yôga en Europa. En 1982 realizó el Primer Congreso Brasileño de Yôga. También en el 82, lanzó el primer libro dedicado especialmente a la orientación de instructores, la Guia do Instrutor de Yôga, y la primera traducción del Yôga Sútra de Pátañjali (la más importante obra del Yôga Clásico) realizada por un profesor de Yôga brasileño.

En 1994, habiendo viajado durante veinte años a la India, fundó la Primera Universidad de Yôga del Brasil y la Universidad Internacional de Yôga. En 1997 DeRose sentó las bases del Concejo Federal de Yôga y del Sindicato Nacional de Profesionales de Yôga.